lunes, 19 de enero de 2009

RÁFAGAS

ERA EVIDENTE.

-No todo en el lenguaje son palabras.
-Explícate.
-No puedo... ¿Ahora comprendes?
-¡Ah!


¿ESTUDIAS O TRABAJAS?

-¿A què te dedicas?
-Soy librero.
-No, en serio, a què te dedicas?
-Es en serio, soy librero.
-No me quieras ver la cara de tonta: un librero es un mueble para acomodar libros.


DE JOYCE

Aunque muchos filòlogos convienen en que "el corazòn" del Ulysses, de James Joyce, es el capìtulo 15, con su voràgine esquizoparanòica..., yo prefiero la tranquilidad del capìtulo 17... (Despuès de estudiar esta novela, me enterè de que el mismo Joyce pfreferìa, èste, el 17.)


GARYBAY

-¿Està usted diciendo, profesor, que Ricardo Garibay es el màs grande escritor que ha dado Mèxico?
-Estoy diciendo que es el ùnico.


UNA ESPECIE DE PROSTITUTAS EMOCIONALES


Suelo causar escàndalo entre mis estudiantes cuando, siguiendo a mi maestro, afirmo que los piscoterapeutas estamos profundamente emparentados con las prostitutas (tanto en la idea general del mètodo empleado, como en los objetivos)... Por supuesto, la comparaciòn deja de lado la gran diferencia de status: en efecto, las prostitutas ganan màs dinero por cada sesiòn (ademàs de que la sesiòn dura menos tiempo), y tienen una clientela mucho màs cuantiosa (su servicio es mucho màs solicitado).


DOBLE "A"

-A ver, joven, diga què aconteciò.
-No lo sè, oficial. Alanìs se volviò loco de repente.
-¿Hizo usted algo que lo provocara?
-Sòlo le dije que tal vez deberìa buscar ayuda para su problema de alcoholismo. Pero se lo dije en buena onda.
-Y ¿còmo reaccionò èl?
-Me gritò que el no tenìa ningùn pinche problema de alcoholismo, y me lanzò la botella de un litro de Vodka que tenìa en su mano... Despuès, me arrojò la de Whisky. Luego, la de teqquila.
-Se me hace que los paso a remitir a la Delegaciòn.


DE PAPEL

-...imposible, profesor!
-Bueno, niños, tengan en cuenta que estamos hablando de una època muy remota, de una civilizaciòn increìblemente atrasada.
-Aun asì, profesor. ¡Còmo podrìa un grupo humano hacer libros impresos en papel!, ¡Para cualquiera de nosotros, que somos niños, es evidente que eso destruirìa gran cantidad de àrboles, y, a la larga, llevarìa a daños tremendos a la atmòsfera.
-Bueno, niños, fue una època muy oscura.
-¡Pero, los seres humanos somos capaces de pensar, de hacer uso de la Razòn!

(Todos los niños miraban, incrèdulos, desafiantes, al profesor de Historia, cuya incomodiad fue oportunamente aliviada por el timbre indicador de cambio de clase.)

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